domingo, 27 de marzo de 2022

Navegantes de Sátelites

 








Me hubiera gustado que me envolvieras con tu piel y hacer marchitar las flores que me adornaron y provocarás de nuevo la primavera. Encender la llama de mi deseo hacia tu bicicleta y desear por primera vez ir en el asiento trasero y sentir el mismo viento que te acariciaba. Por dentro, la llama me carcome e invade todo mi ser y a veces, creo que me desmayaré por el sentido que le doy a mi vida. Alrededor de tus paisajes, los camino que te llevan hacia la costa o esconderte en la selva. Adoro tus aires de juventud que no se desvanecen con el tiempo. Es como si me empujarás cada vez más y combina perfectamente con el vals que escucho en este momento y, poco a poco te vas consumiendo mi piel. Las bocanadas de aire son pocas y me llenas, me complementas y, acaricias mis oídos con el mismo violín con el que te vi alguna vez. Te llevo tatuado en mi corazón y, tus historias son pocas para calmar la ansiedad. Te llevo en lo más profundo de mis sueños; sueños de los que no deseo escapar ni encontrar la salida. 

Llegas y como una tempestad, arrasando con todo y, en mi sangre corren los caprichos de las reuniones de té que tuvimos. Cierro mis ojos y, ahí te veo; en la cima de la luna con una manta, probando los bocadillos que la tía Cleotilde nos preparo. Toby dando saltitos y haciendo rabiar un poco a Daisy. El paisaje es maravilloso y, el tío Georgy se ha quedado dormido en una piedra lunar, papá nos deleita con su oído sordo de piano y, mis manos y las tuyas se encuentran en el mismo lugar; sujetando la tapa de mermelada y, quité mis manos rápidamente por miedo. Tuve tanto miedo de sentir tu piel tan próxima a la mía y, tuve que ponerme los guantes para que no vieras que tenía que ocultar mis manos detrás de mi vestido. Una estrella nos sorprendió y se posó en la nariz de Toby. Intentaste tocarla tan suave para que no se desintegrara y yo deseaba que la dejáramos libre. Una estrella no puede vivir encerrada y, le dimos la libertad que merecía. Te observé mientras veías la inmensidad de la galaxia y, papá te compartía una de sus tantas historias de cuando llegó a Marte  sin un sólo centavo y cómo es que se hizo navegante de satélites naturales. Le pediste que te permitiera usar un poco el violín y, fue un concierto de aureolas boreales desfilando con una paz desmesurada. Tu, héroe de mil batallas. Protagonista de mi mundo indefinido. Paz en mi hoguera y príncipe de mis constelaciones y noches de bohemia. Cómo logras que son un suspiro te dedique mi tranquilidad y mis delirios más profundos. Desde que encontré tus ojos, no necesité volver a mirar el cielo, sabiendo que siempre nos quedará los  sabores de la luna tan cerca de nosotros.


Príncipe, tuya es la orquesta y los poemas que inspiran al corazón. Tuyo es el camino por que los senderos siempre te traerán  de regreso un millón de veces; las que sean necesarias para que regreses a ésta tu casa. Tuyo es el aroma que desprende la primavera y, tuyo siempre será el invierno que extrañará tu sonrisa. Siempre serán tuyas las tazas de café y los bocadillos que seguirán esperando probarlos en algún lugar del mundo y perdernos juntos. Héroe de mis batallas. 

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